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Exploración espacial
Las incógnitas geológicas lunares ¿Qué sabemos y qué no a 52 años del alunizaje?

Las incógnitas geológicas lunares ¿Qué sabemos y qué no a 52 años del alunizaje?

Un día como hoy (20 de julio de 1969), dos astronautas lograban lo imposible; dejar su huella en el suelo lunar. Esto se convirtió en una hazaña para la ciencia de la exploración al permitir tocar un cuerpo espacial distinto al nuestro. Entre la misión del Apolo 11 y el Apolo 17, un total de 382 kilogramos de roca lunar fueron traídos a la Tierra. A lo anterior, se sumarían las muestras de misiones no tripuladas que se han analizado in situ, así como varias decenas de meteoritos lunares identificados. Sin embargo, las incógnitas geológicas lunares aún son suficientes como para intentar regresar a nuestro satélite antes de finalizar esta década.

Toda la información recabada nos permitió tener una idea generalizada sobre la evolución geológica de la Luna. A pesar de que la historia selenita va de la mano junto con la terrestre, los procesos geológicos entre ambos difieren enormemente. En la Tierra la tectónica de placas es el principal creador de formas geológicas, en la Luna los meteoritos y erupciones volcánicas fueron los marcadores dominantes.

A 52 años del alunizaje por parte de astronautas humanos, varias respuestas sobre el origen y formación de nuestra satélite se han contestado. Pero otras más han ido surgiendo conforme la información se vuelve más detallada. Cuestiones como la diferencia geológica entre los lados oscuro y visible de la superficie lunar, así como la abundancia de ciertos minerales sigue sin respuesta. Recientemente, los sismógrafos colocados en la Luna han mostrado actividad sísmica, aunque de menor tamaño que la terrestre. Teorías como fracturas por la contracción del satélite, o vulcanismo interno podrían explicarlo, aunque aún no existe un consenso en la comunidad científica.

La primera cuestión casi resuelta; el origen de la Luna

Las hipótesis sobre el origen de la Luna han existido desde los albores de la humanidad. Pero con la llegada del conocimiento científico de la física de los objetos espaciales, se pudieron decantar por algunas de ellas. Dos de las  hipótesis más populares desde el siglo XIX son la “captura lunar por la gravedad de la Tierra” y la “fisión selenita”. En la primera se hablaba que la Luna vagaba por el primitivo sistema solar hasta que fue atrapada por la gravedad terrestre. Mientras que la segunda menciona que la debido a una rotación acelerada de la Tierra, la Luna emergió de la superficie terrestre desde el espacio que hoy ocupa el océano Pacífico.

Hoy, ambas hipótesis han sido descartadas debido al estudio geoquímico comparado de rocas lunares con terrestres. Actualmente, la hipótesis más aceptada es la del gran impacto, donde un Theia, un protoplaneta del tamaño de Marte”, chocó con la Tierra primitiva con un ángulo y velocidad precisas para que el núcleo del hierro del primero fuera absorbido por el segundo, pero a la vez, material suficiente fuera expulsado para formar nuestra satélite.

La falta de elementos volátiles en las muestras lunares,  el eje inclinado de la Tierra y la mineralogía de las condritas pueden explicarse con un impacto y altas temperaturas. Sin embargo no explica valores similares de isotopos de oxígeno y titanio entre la Tierra y la Luna, la concentración de minerales y su formación, entre otros más. Aunque aún existe cierto debate, la teoría del mega-impacto, es la más aceptada por los astrónomos. Esto se pudo comprobar al analizar las rocas basálticas, algunas de ellas formadas por el intenso calor de la colisión que fundió la superficie lunar.

El origen de los “lunamotos

Desde la llegada del Apolo 11 varios sismógrafos han sido colocados sobre la superficie lunar logrando detectar ciertos movimientos telúricos. La gran mayoría de estos corresponden a eventos de magnitudes bastante pequeños, los cuales no sobrepasan magnitudes por encima de 2. Aunque algunos de ellos han alcanzado magnitudes cercanas al 5, es evidente que su origen difiere al de los sismos terrestres. La Luna carece de una tectónica de placas, así que el proceso que forma estos movimientos debe ser distinto.

La primera hipótesis asociada es el enfriamiento del interior de la Luna. Cuando las rocas se solidifican podrían fracturarse y liberar energía como sismos, sin embargo, el patrón en el cual se distribuyen no se explica satisfactoriamente. Se ha observado que la gran mayoría de los lunamotos se encuentran en una región ubicada entre dos mares lunares. A 800 metros de profundidad y debajo de un macizo montañoso. Esto podría explicarse quizá con la presencia de remanentes de cuerpos magmáticos que aún podrían existir debajo de la superficie lunar.

las incógnitas geológicas lunares
Imagen 01: grietas producto de la contracción de la Luna y posible origen de los lunamotos (NASA)

Aunque se conoce que el vulcanismo superficial de la Luna terminó hace 1100 millones de años, fenómenos como la marea gravitacional de la Tierra podría originar que exista aún calor interno por la fricción de las rocas del interior. Esto podría relacionarse con una “cierta temporalidad” en los sismos lunares que en su mayoría coinciden cuando la Luna se encuentra en su perihelio.

Aunque no se ha determinado el origen de los lunamotos, estos han ayudado a conocer el interior lunar. Se sabe que la corteza tiene un espesor de entre 70 y 150 kilómetros, esta se encuentra sobre un manto de 500 kilómetros de espesor, y aunque aún no se confirma, un núcleo sólido con un radio aún no medido.

Aún son muchas las incógnitas geológicas lunares

Entre las incógnitas geológicas lunares podemos mencionar la variabilidad geológica entre la cara oculta y la visible. Las diferencias de espesores entre distintos puntos de la Luna y el posible origen de ciertas rocas atribuidas a vulcanismo explosivo. Con la llegada del humano a nuestra satélite, y con la ayuda de nueva tecnología de investigación, se pudo comprender de mejor forma su evolución. Ahora también estas misiones contribuyeron a buscar respuesta a otras cuestiones como la presencia de agua congelada en los polos y un campo magnético remanente.

Se espera que con la próxima etapa de la exploración espacial podamos resolver nuevas incógnitas, pero es evidente que nuevas saldrán a la luz. Sea cual sea el avance en la respuesta de las incógnitas geológicas lunares, su investigación va a derivar en un avance, el cual por ahora vemos lejano. Sin embargo, la gran mayoría de los descubrimientos tecnológicos vinieron haciendo ciencia básica del lugar donde nos encontramos y que probablemente en el futuro no sólo sea nuestro planeta.

Instituto de Investigaciones Geológicas y Atmosféricas A.C.

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