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Meteorología
La temporada de huracanes estará por encima del promedio en 2021

La temporada de huracanes estará por encima del promedio en 2021

Días antes del inicio de la temporada de huracanes en el Pacífico, la tormenta tropical “Andrés” se formó cerca de las costas de México. Con ello, por segundo año consecutivo la temporada se adelantó a la fecha “formal” del 15 de mayo en el Pacífico oriental. Esto pone de manifiesto los pronósticos dados por distintas agencias meteorológicas sobre el número de tormentas tropicales que se pueden formar en este año.

El modelo de la Universidad Estatal de Colorado (CSU) marca que la temporada de huracanes del 2021 se encontrara por “encima del promedio”, esto para sus pronósticos lanzados en días anteriores. Mientras que la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) actualizó sus promedios basados en la actividad durante los últimos 30 años (1990-2020). Los números actualizados de la NOAA muestran que para la cuenca del Pacífico oriental, el promedio de ciclones que pueden formarse ahora es 15 con tormentas tropicales con nombre, 8 huracanes y 4 huracanes mayores.

Para el caso del Atlántico, la CSU da un total de 17 tormentas con nombre, 8 huracanes y 4 huracanes mayores. Mientras que la NOAA de igual forma actualizó el promedio según la actividad en los últimos 30 años. 14 tormentas tropicales con nombre, 7 huracanes y 3 huracanes mayores. Si bien la NOAA emitirá el pronóstico del inicio de temporada hasta finales de mayo, se prevé que sea por encima del promedio.

Aunque estos pronósticos no son concluyentes, se espera que una vez iniciada la formación de sistemas tropicales se obtengan más datos obtenidos mediante observaciones de la temperatura del mar y comportamiento atmosférico. El objetivo es lanzar un nuevo pronóstico a principios de junio y definir el posible alcance de las tormentas formadas.

Factores que influyen en la temporada de huracanes

La actividad de los huracanes en el Atlántico Norte responde a parámetros atmosféricos y oceánicos que se producen en distintas partes del mundo. La interacción de estos factores junto con el sistema climático global son los causantes de la formación e intensificación en los sistemas tropicales. Algunos de estos parámetros que se han documentado son los siguientes:

La temperatura del agua del Atlántico. Ayuda a tener una mayor evaporación, así como reducir los vientos, permitiendo condiciones libres de cizalla vertical en la zona inferior de la troposfera. El “motor” de los huracanes es el agua caliente junto a la estabilidad atmosférica, por lo que si el Atlántico tiene temperaturas por encima del promedio, se espera un mayor número de ciclones tropicales.

La Oscilación del Sur (El Niño). Cuando una masa de agua caliente se desplaza del Pacífico Occidental hacia el este, las condiciones del viento y la temperatura del Atlántico cambian. En presencia de “El Niño”, los vientos en el Atlántico aumentan, y con ello la cizalladura vertical en la atmosfera, lo que limita la formación de ciclones tropicales. En el caso contrario “La Niña” propicia una atmosfera cálida y estable en el Atlántico. Con ello, el número y fuerza de los huracanes aumenta, tal y como ha ocurrido en estos dos últimos años.

La precipitación en el Sahel y el polvo del Sahara. Se ha visto que los años con mayor precipitación en la zona del Sahel africano tienden a estar por encima del promedio en el número de ciclones tropicales, esto al reducir la cizalladura vertical sobre el Atlántico oriental. En el caso del polvo del Sahara, este reduce la temperatura de la superficie del agua y propicia menos humedad del aire, lo que es perjudicial para los ciclones tropicales.

¿Culpa del cambio climático?

A primera instancia parece que el responsable de este aumento es el cambio climático actual. Sin embargo la misma NOAA da otros factores que han propiciado esto. Por ejemplo, la mejora en las plataformas de observación, como satélites artificiales de última generación que ayudan al seguimiento continúo de los huracanes.

la temporada de huracanes

Otro responsable puede ser el reflejo de un periodo ajetreado en los últimos años en la atmosfera. La Oscilación Multidecenal Atlántica (AMO), que es una oscilación de temperaturas frías y cálidas en la superficie del agua. Desde los años 90’s, la AMO ha estado en una fase cálida, coincidiendo con el aumento en el número de huracanes.

Si bien, el aumento de la temperatura del mar a causa del cambio climático es un factor a considerarse, no es el único responsable. Es necesario realizar mayores observaciones del comportamiento oceánico y atmosférico antes de dar conclusiones apresuradas.

Los científicos de la NOAA han evaluado los impactos del cambio climático en los ciclones tropicales y han determinado que puede influir en la intensidad de las tormentas. Se necesitan más investigaciones para comprender y atribuir mejor los impactos de los forzamientos antropogénicos y la variabilidad natural en la actividad de las tormentas tropicales”.

Esto en palabras de Matt Rosencrans, pronosticador de huracanes estacionales en el Centro de Predicción del Clima de la NOAA.

A espera del avance de la temporada de huracanes

Con los pronósticos para la temporada de huracanes en ambas cuencas, y el comportamiento pasado, sobre todo en el Atlántico, es necesario tener buenos pronósticos. Tan sólo el año pasado se rompieron records en el número de tormentas tropicales nombradas, y en su intensidad. Fue necesario por segunda vez el nombre de las letras griegas al terminarse la lista de nombres para el Atlántico.

Esto llevó a que se replanteara el sistema de nomenclatura, dejando atrás el uso del alfabeto griego. Ahora se tiene una lista complementaria con más nombres, con el fin de evitar futuras confusiones en el caso de tener tormentas intensas cuyo nombre griego haya sido utilizado previamente. El golpe de los huracanes Etha e Iota demostraron que es necesario un sistema de nomenclatura actualizado a las condiciones climáticos globales futuras.

La alta probabilidad de huracanes intensos y una mayor exposición de la población muestran que el estudio de estos fenómenos no debe de pasar inadvertido o relegado a meros reportes meteorológicos mañaneros.

Instituto de Investigaciones Geológicas y Atmosféricas. A.C.

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