junio 14, 2021

IIGEA

Instituto de Investigaciones Geológicas y Atmosféricas A.C.

Enfriamiento global del siglo VI se podría explicar con el impacto de un cometa.

Durante la primera mitad del siglo VI, la Tierra experimentó un enfriamiento generalizado cuyo origen era desconocido hasta hace poco. O al menos eso se creía. Una nueva hipótesis ha tomado fuerza y busca explicar el enfriamiento global del siglo VI a través de un impacto en nuestro planeta. Esto, luego del hallazgo de dos posibles cráteres en la costa norte de Australia que coinciden en temporalidad con dicho enfriamiento terrestre. Éste nuevo estudio, pone en entredicho la teoría que sugiere que el volcán Ilopango, ubicado en Centroamérica, fue responsable de la disminución de la temperatura global, tal como se había sugerido.

Las consecuencias de los marcados descensos de la temperatura de los años 535 y 536 pueden rastrearse por todo el mundo. Durante estos dos años, en regiones como China, Perú y la cuenca del mar Mediterráneo se tienen registro de pérdidas en las cosechas. Igualmente se habla de una disminución en el brillo aparente del Sol a causa de “velo” que lo cubría. Incluso, existe evidencia de hambrunas y conflictos que llevaron a la caída de civilizaciones como el imperio persa y el abandono de la ciudad prehispánica de Teotihuacán, en México.

Lo anterior, puede rastrearse temporalmente en los últimos 20 años de la primera mitad del siglo VI, algo que llamó la atención de los historiadores. Tras analizar evidencias de un cambio abrupto del clima en núcleos de hielo, anillos de crecimiento en árboles y sedimentos marinos, se sugirió que ambos hechos podrían estar relacionados.

Las evidencias del enfriamiento del global del siglo VI.       

Las primeras pistas que sugerían un enfriamiento en el clima global fue la alta concentración de sulfatos en el hielo de Groenlandia. Los sulfatos son expulsados durante las erupciones volcánicas y viajan por todo el mundo a través de las corrientes de aire. Estos gases, tienen la capacidad de reducir la cantidad de radiación solar que entra en la atmósfera al producir una especie de escudo que la refleja al espacio. Esto ya ha sido observado luego de grandes erupciones, como la del volcán Tambora en 1816, la cual fue seguida del llamado “año sin verano”.

Tomando el ejemplo del Tambora, se sugirió que una gran erupción volcánica podría explicar las densas concentraciones de sulfatos. Fue cuando inició la búsqueda del volcán responsable de tal erupción. Varios fueron los nombres que comenzaron a circular, hasta que finalmente se llegó al consenso que fue la erupción del volcán Ilopango, en El Salvador, podría explicar el enfriamiento del planeta.

Sin embargo, un nuevo estudio, pone en duda sobre si fue la erupción del Ilopango el único factor determinante en éste periodo de la historia reciente de la humanidad. Un grupo de científicos del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia Británica ha sugerido que un impacto doble de dos pequeños cometas, coinciden temporalmente con el enfriamiento del siglo VI. Con esto, se pone en juicio si únicamente la erupción o, una desafortunada coincidencia de eventos llevaron al planeta a un cambio climático.

¿Cómo se llegó a tal idea?

Ubicado al norte de Australia se encuentra el golfo de Carpentaria. Un mar poco profundo y tectónicamente estable en el cual, de acuerdo con el equipo, se encuentra dos cráteres producto del impacto de un cometa de aproximadamente 600 metros de diámetro que se partió al entrar en contacto con la atmosfera. Sin embargo, algo que apoya la teoría del impacto son las múltiples evidencias encontradas en la zona.

La primera de ellas es una serie de estructuras de tipo “chevrons” que se pueden hallar en toda la costa del golfo. Tales formaciones, de acuerdo con los investigadores, son las consecuencias de olas de tsunami tras el impacto. Si se analiza la geometría de estos depósitos sedimentarios, su posible origen se sitúa en un punto cercano a las islas Mornington, las cuales se encuentran entre ambos cráteres.

enfriamiento global del siglo VI
Imagen 01: vista satelital de las estructuras tipo chevron en la costa del golfo de Carpentaria.

También fueron hallados granos de sedimentos los cuales fueron identificados como material eyectado el supuesto impacto. La característica principal de estos granos es que únicamente se forman con una gran presión y temperatura en un periodo corto de tiempo. Estos materiales conocidos como “minerales fracturados” únicamente se han observado en cráteres producto de explosiones nucleares y de impactos meteóricos.

Otra evidencia es la presencia de las llamadas “esférulas”. Estructuras formadas por los sedimentos expulsados tras el impacto y que debido a la interacción con el viento, toman una forma esférica. Lo importante de las esférulas es que al sobrecalentarse y enfriarse de manera abrupta, conservan en su interior minerales como el cuarzo y el zircón. Estos minerales al ser tan resistentes a las condiciones normales en la superficie, son excelentes archiveros de los procesos que tienden a afectarlos. En las esférulas del golfo de Carpentaria, se hallaron zircones y cuarzo fracturado, otro de los indicadores claves para identificar cráteres de impacto.

Repercusiones de dicha hipótesis.

Analizando el material orgánico en los sedimentos de los supuestos cráteres, se concluyó que tales impactos se produjeron entre los años 500 y 550. Como consecuencia, el enfriamiento global de los años 535 y 536 podría ser consecuencia directa de tal evento. Aunque aún falta analizar más muestras, y no toda la comunidad científica apoyar esta hipótesis, existe gran entusiasmo por el equipo dirigido por Cristina Subt.

enfriamiento global del siglo VI
Imagen 02: granos de cuarzo chocado, material asociado al impacto de meteoritos en la superficie. (Tomada de Subt -et al 2016)

Un evento de éste tamaño tendría la capacidad para lanzar una gran cantidad de polvo a la atmosfera. Bloqueando el paso de la radiación solar a la superficie terrestre y causando el marcado descenso de la temperatura global. Pero debido al tamaño relativamente pequeño del cometa, no causaría efectos devastadores en el planeta, aunque sí en la zona cercana.

Algunas leyendas aborígenes australianas, hablan de un “huevo que cayó del cielo”, y que tras su impacto surgió la vida en la Tierra. Estas leyendas, podrían hacer mención al impacto de hace 1500 años, siendo interpretadas por los antiguos habitantes australianos.

De confirmarse esta teoría, tendría que replantearse cuál fue el papel que jugó tanto la erupción del Ilopango, como la caída del cometa. El principal problema que enfrenta el equipo de Subt, es el apoyo por parte de la comunidad científica. Ya que consideran que es bastante apresurada la conclusión, a pesar de las evidencias presentadas. Esto no los ha detenido y se espera que una nueva misión de exploración geofísica, así como recolección de sedimentos a mayor profundidad les permita ajustar sus resultados y confirmarse el papel del impacto en el enfriamiento global del siglo VI.

Al final lo que importa son las consecuencias.

Sea cuál sea el origen del enfriamiento global del siglo VI, las consecuencias ambientales significaron un duro golpe a la sociedad humana. Principalmente por las pérdidas humanas y materiales que derivaron tras este cambio climático repentino. Si bien, tanto Ilopango como el supuesto cometa son eventos mayores, forman parte de la continua evolución de la Tierra, por lo que es de suponer que tarde o temprano volverán a ocurrir.

Con el aumento de la población humana, y la dependencia de productos provenientes de cada rincón del planeta, es importante realizar un análisis de cómo reaccionaría la civilización ante un escenario similar. Que aunque pareciera estar lo suficientemente lejos, nunca está de más imaginar para prepararse sin que nos tomé por sorpresa.

Instituto de Investigaciones Geológicas y Atmosféricas A.C.