“Stormquakes”: el nuevo fenómeno sísmico relacionado con huracanes.

Por: Luis Fernando López Zamora

La sismología como ciencia moderna surgió a finales del siglo XIX con la invención de aparatos capaces de medir la energía liberada en eventos sísmicos; precarios y poco precisos en sus inicios, los sismógrafos han ido aumentando en número y capacidad de detección llegando a registrar eventos con magnitudes imperceptibles para el ser humano.

Sin embargo, el estudio de las ondas sísmicas no se limita a los terremotos, también ayuda a entender el interno del planeta, tal como si realizáramos un electrocardiograma, podemos indagar en su interior analizando el comportamiento de las ondas sísmicas sin necesidad de estar en su interior.

Fue justamente lo que Wenyuan Fan, sismólogo de la universidad de Florida y su equipo se encontraban investigando cuando se toparon con un extraño evento sísmico que no entraba en ninguna categoría conocida hasta entonces. Utilizando el registro de casi una década de sismogramas obtenidos entre 2008 y 2019 en territorio estadounidense, observaron que este nuevo fenómeno tenía un par de características que lo hacían único.

La primera de ellas que llamó su atención fue la estacionalidad del registro, ya que observaron que nunca se producía entre mayo y agosto. Para un terremoto convencional, la estacionalidad no es un parámetro que se tome en cuenta, sin embargo, aquí parecía que existía una temporalidad de ocurrencia. La otra característica es que la fuente de estas ondas estaba focalizada en la costa oeste y este de Norteamérica. En la primera, la ocurrencia de sismos es común, sin embargo, en la costa este no existe algún mecanismo conocido generador de sismos.

Tras analizar más de 10 000 fenómenos sísmicos en una serie de sismógrafos se procedió a la modelación por computadora y se llegó a la conclusión que estos sismos de baja frecuencia coincidían con grandes tormentas de grandes intensidades y huracanes. Pero contrario a lo que podríamos pensar, no todas las grandes tormentas generan estos “stormquakes”, -término que acuñaron para referirse a estas ondas sísmicas de bajas frecuencias, producidas por fenómenos atmosféricos- sino más bien, es la configuración del fondo oceánico lo que determina la presencia de estos.

Para llegar a esta conclusión, se analizaron los registros sísmicos obtenidos durante el huracán Sandy en 2012 y el huracán Bill de 2009. El primero de estos, pese a que se registraron vientos de más de 185 km/h, no produjo ondas sísmicas de “stormquakes”, en cambio Bill, cuando llego a las costas de Nuevo Escocia, con categoría 1, se registraron una gran cantidad de ondas superficiales que recorrieron todo el continente.

El equipo atribuye esto a la presencia de una amplia plataforma continental, es decir, la parte inundada del continente que se caracteriza por su poca profundidad (<200 m) y ser muy plana. En palabras de Fan, es como si un martillo golpeara el piso oceánico plano y así se produjeran las ondas sísmicas.

Pese a este descubrimiento, es necesario aún realizar investigaciones más profundas para entender mejor el mecanismo generador de este fenómeno. Aunque su investigación es prematura, Fan espera que, con el estudio de los “stormquakes”, se ayude a entender las características internas de regiones donde los sismos no son comunes, como el norte de Canadá y así tener una mejor comprensión de las entrañas del planeta.

Wenyuan Fan, Jeffrey J. McGuire, Catherine D. Groot‐Hedlin, Michael A.H. Hedlin, Sloan

Coats, Julia W. Fiedler. Stormquakes. Geophysical Research Letters, 2019; DOI:

Deja un comentario

Your email address will not be published.

error: El contenido está protegido.