Popocatépetl; Crónica de Tres Grandes Colosos.

Por: Luis Fernando López Zamora

Uno de los volcanes más monitoreados y sin duda, el más icónico de nuestro país es el volcán Popocatépetl. Constituye la segunda elevación más alta de México y se estima que en un radio de 40 kilómetros de su cráter viven alrededor de 1 millón de personas. El actual periodo eruptivo inició el 21 de diciembre de 1994 tras 67 años de inactividad con la emisión de columnas de ceniza que alcanzaron hasta 3 kilómetros de altura. Tres años después, entre el 12 y 16 de diciembre del año 2000, el nivel de alerta se elevo lo suficiente para ordenar la evacuación de 40 000 habitantes de las comunidades cercanas.

Si bien, se tiene un registro confiable de la actividad volcánica desde el año 1363 de nuestra era, la historia eruptiva del Popocatépetl se remonta a más de 200 000 años. Esto ha sido identificado a través del estudio de antiguos depósitos volcánicos en sus alrededores, llegando a la conclusión que el actual edificio volcánico es resultado de una serie de antiguos volcanes que se fueron construyendo y destruyendo en por lo menos tres ocasiones.

El Popocatépetl es el único volcán en estado de actividad dentro de la llamada Sierra Nevada, una cordillera que se originó debido a la migración hacia el sur del vulcanismo, dicha cordillera alberga montañas emblemáticas como el Iztaccíhuatl -que en realidad consiste en tres antiguos estructuras sobrepuestas- los volcanes Telapón y Tláloc, entre otros.

Previo al edificio actual, se tiene registro de tres estructuras volcánicas en la zona sur de la Sierra Nevada donde hoy yace el Popocatépetl. El primero de estos edificios se le nombró Nexpayantla o “Volcán Antiguo”, un estratovolcán de grandes dimensiones. Se estima que tuvo entre 12 y 14 km de radio y llego a tener  una altura de 3600 m. Este antiguo cono experimentó una erupción de tipo lateral que se desplazó hacia el sur, originando una gran caldera ovalada.  Los restos del antiguo Nexpayantla constituyen los actuales cerros del Ventorrillo y Tlamacas.

Al interior de la caldera, comenzó la formación del segundo edificio volcánico gracias a la acumulación de lavas andesíticas y dacíticas, denominado “El Fraile”, cuya altura estimada es de 5700 m. Este último volcán colapsó entre 50 000 y 30 000 años nuevamente con una erupción lateral que destruyó la parte meridional del cono, generando una avalancha de escombros que se desplazó hacia el sur. Tras este episodio, comenzó la formación del actual cono conocido como Popocatépetl, hace unos 23 000 años aproximadamente.

Los últimos 20 000 años de la historia del Popocatépetl han estado marcados por cuatro  eventos mayores, los cuales dejaron depósitos de piedra pómez y ceniza en los valles de Puebla, Tlaxcala y Texcoco. El primero de ellos, aconteció hace 14 000 años, cuando una columna pliniana originada en la actual barranca de Nexpayantla depositó una capa de ceniza de 5 cm de espesor sobre la cuenca de la actual Ciudad de México, la escasa presencia de materia orgánica carbonizada dentro de los depósitos sugieren que el Popocatépetl estaba cubierto por un gran glaciar y en sus faldas existía poca vegetación.

Las últimas tres grandes erupciones del Popocatépetl, acontecieron hace 5000,  2150 y 1100 años antes de nuestra era, y de estas, la primera y la última, tuvieron un comportamiento muy similar, con la formación de grandes columnas eruptivas que alcanzaron entre 20 y 25 kilómetros de altura, para después ser transportadas por el viento hacia el noreste. Debido al colapso gravitacional de las columnas eruptivas, una serie de flujos piroclásticos fueron depositados en las partes bajas del volcán sumado a lahares originados por la acumulación de ceniza y su interacción con agua proveniente de los glaciares y la lluvia. La segunda de las erupciones (2150 años antes del presente) fue de tipo efusiva, con la salida de flujos de lava desde el cráter y desde conductos fisurales de los flancos, algunos de ellos, localizados muy cerca de la comunidad de San Nicolás de los Ranchos, en Puebla.

Las erupciones del Popocatépetl sin duda afectaron asentamientos humanos de los alrededores desde la época prehispánica, y muchas de estas erupciones, coinciden con eventos importantes en la historia de Mesoamérica y el desarrollo de sus culturas. La primera de las erupciones (5000 años atrás) coincide con la fecha de inicio del calendario mesoamericano (3114 a.C.). La segunda de ellas, (2150 años atrás) se encuentra en la transición del periodo Pre-Clásico y Clásico (800 – 215 a.C.) y de igual forma, la tercera erupción, ocurrida hace 1100 años, también coincide con el cambio entre el periodo Clásico y Post-Clásico (año 900 de nuestra era).

Muchos de los flujos piroclásticos afectaron directamente a zonas urbanas cercanas, ejemplo de ello es el asentamiento prehispánico de Tetimpa, un antiguo centro ceremonial ubicado en las laderas orientales del Popocatepétl, llamada por muchos la “Pompeya Mexicana”, lugar en el cual, el volcán jugaba un papel importante en su sistema de creencias y rituales. Se han encontrado tumbas orientadas intencionalmente hacia el Popocatépetl y junto a estas, un adoratorio que a juzgar por su apariencia, asemeja mucho al coloso. Dicho asentamiento, hoy se encuentra cubierto por un depósito de caída de ceniza y pómez de un metro de espesor, aunque aún se debate si su abandono fue dado de manera paulatina o debido a actividad volcánica.

La historia del centro del país está íntimamente relacionada a la dinámica eruptiva del Popocatépetl, por lo que entender su comportamiento en el pasado, nos ayudará a inferir su actividad en el futuro, es por ello, que con el estudio de sus erupciones se han podido realizar y actualizar mapas de peligros volcánicos que sin duda, son herramientas indispensables en la prevención de desastres. Vivir junto a uno de los volcanes más activos del planeta es una clara llamada de atención tanto para especialistas como para la población en general, de que la historia de la “montaña que humea” no ha cesado y sin duda, las huellas de nuestra sociedad pasaran a formar parte de un nuevo depósito volcánico.

Referencias.

  • Barnes-Portillo, B. Modelización de lahares y diseño de estructuras de contención en el volcán Popocatépetl (México), Tesis Master en Ingeniería de caminos, canales y puertos, 2015-2016. Universidad Politécnica de Madrid.
  • Macias, J.L. Geología e historia eruptiva de algunos de los grandes volcanes activos de México” Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana. Tomo LVII, Núm 3, P. 379 – 424. (2005)
  • Uruñuela-Ladrón de Guevara, G., Plunket-Nagoda, P. Testimonios de diversos tipos de abandono en Tetimpa, Puebla.

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