El nacimiento de un nuevo océano

La dinámica de la Tierra es posible observarse en periodos de tiempo que van desde eventos como erupciones volcánicas hasta la elevación de grandes cordilleras, aunque en la gran mayoría de las ocasiones es imposible observar el mínimo cambio en el lapso de una vida humana. Entre estos procesos que toman eones se encuentra la apertura de cuencas oceánicas originado por la tectónica de placas.


El más claro ejemplo de este fenómeno es el llamado “valle del Gran Rift” ubicado al este del continente africano. Se trata de una zona donde se puede observar el nacimiento de un nuevo océano que provocará la separación de la península de Somalia así como de Etiopía, Kenia y Tanzania del resto del continente. Esta gran grieta, que se extiende de norte a sur a lo largo de 3000 kilómetros a través de la zona de los grandes lagos africanos se separa a una velocidad que oscila entre los 4 y 13 cm por año, ocasionando sismos pero sobre todo, un gran número de volcanes, destacando el monte Kilimanjaro –la montaña más alta de África-, y el Erta Ale, uno de los pocos volcanes en el mundo que tiene un lago de lava en su cráter.


Este proceso inició hace aproximadamente 20 millones de años cuando una corriente ascendente de magma comenzó a fracturar el terreno originando depresiones que a la larga, serían ocupadas por los grandes lagos de África, algunos de ellos –el lago Tanganica por ejemplo- de los más profundos del mundo. Investigaciones sugieren que con la tasa actual de desplazamiento se estima que dentro de 50 millones de años, esta región será ocupada por un largo mar que dividirá a África en dos, convirtiendo la zona este en una isla que será parte de una nueva placa tectónica, la hoy llamada placa Somalí. El mar Rojo es el producto de la separación de la península Arábiga respecto a África, proceso que inició hace 30 millones de años en un proceso similar al ocurrido con el océano Atlántico.

Se han propuesto dos mecanismos de ruptura continental: las plumas de magma que ascienden desde el manto y las fuerzas que se originan por el movimiento de las placas tectónicas que adelgazan la litosfera.
La primera de ellas se debe a una columna de magma caliente que asciende y al llegar a nivel de la corteza se produce vulcanismo en grandes proporciones hasta debilitarla iniciando así la ruptura. Pruebas de ello se encuentran en las islas de Tristán de Cunha, en el Atlántico sur, una provincia magmática que inició su ascenso hace 130 millones de años, justo cuando Pangea comenzó a separarse. El mismo ejemplo se puede observar al norte entre Groenlandia y Europa, donde se encuentra el punto caliente de Islandia. No todos los puntos calientes producen ruptura continental, en el caso de la provincia volcánica de Siberia en Rusia, así como las del río Columbia en Estados Unidos no produjeron disgregación de la corteza, por lo que otras fuerzas deben intervenir.

Otro posible causante de ruptura es el arrastre y succión de las placas, es decir una placa tectónica fría y gruesa por densidad tiende a hundirse en el manto formando una zona de subducción, esta fuerza de arrastre produce tensión en los continentes que se resisten a subducir produciendo esfuerzos tensionales que estiran y adelgazan la corteza. En resumen, una ruptura continental se origina cuando la litosfera se encuentra bajo tensión y se adelgaza. Muy probablemente los puntos calientes debilitan la corteza ayudando al mecanismo.

La separación de un continente se da a través de fallas de desplazamiento tipo normal; un bloque de tierra cae respecto a otro y origina profundas depresiones llamadas grabens. La zona del rift africano se encuentra llena de estas grietas pero muchas de ellas están cubiertas por sedimentos o cenizas volcánicas pasando desapercibidas por la población. En marzo del año 2018, en Kenia apareció súbitamente una grieta de 5 kilómetros de largo, 40 metros de profundidad y 15 metros de ancho, ocasionando la destrucción de caminos, redes eléctricas y algunas casas pero sobre todo, el asombro de los pobladores quienes observaron literalmente como el suelo se abría bajo sus pies, recordando que se encuentran en lo que será el fondo de un nuevo mar.

Imagen 01: Grieta asociada a una falla en el valle del Rift africano, aparecida en abril de 2018.

La presencia de esta gran grieta no solamente tiene repercusiones a nivel geológico, sino también es un factor importante en la adaptación de las especies animales y vegetales que habitan en esta región. Mientras el terreno se hunde, las depresiones originadas son rodeadas de terrenos más altos formando barreras naturales para las lluvias procedentes del océano, así que los paisajes están típicamente representados por grandes llanuras de pastizales con temporadas de lluvias cortas.

Hace 15 millones de años la vegetación era similar a las selvas del centro de África, cuando las lluvias comenzaron a disminuir porque eran bloqueadas por las montañas, la selva fue dando paso a las grandes llanuras ocasionando la extinción de muchas especies, otras más se adaptaron al nuevo ambiente seco, entre ellas los antiguos ancestros de los humanos los cuales, habitaban en las copas de los árboles que al verse reemplazados por vegetación baja se vieron obligados a caminar erguidos para rastrear a sus depredadores teniendo como consecuencia que sus manos quedaron libres, por lo que ahora podían utilizarlas para buscar comida, defenderse, hacer herramientas y controlar el fuego, lo demás es historia.

Si bien el rift africano es el ejemplo por excelencia, existen un gran número de ellos a lo largo del planeta sin embargo, no todos ellos desarrollan centros de expansión. A este tipo de formaciones se les conoce como rifts abortados, por ejemplo el rift que recorre el centro de los Estados Unidos y se extiende desde el lago Superior hasta el centro de Kansas. Este valle de rift que había sido activo hace mil millones de años, hoy día se encuentra cubierto por rocas volcánicas que fueron expulsadas cuando el magma comenzó a salir pero por alguna razón todavía desconocida el rift no se desarrolló, de haber continuado activo muy probablemente la geografía mundial sería muy diferente a la actual.

El valle del rift africano es otro ejemplo de que el planeta es un cuerpo que siempre está en movimiento, y es este movimiento lo que ha dado origen a la gran diversidad de paisajes que tenemos. Con la apertura y cierre de océanos a lo largo del tiempo geológico se han dado una gran variedad de procesos que han generados como consecuencia, recursos que hoy día utilizamos en nuestra vida diaria. Este ciclo sin duda continuará en el futuro de nuestro planeta ocasionando cambios a los que las especies, entre ellas los humanos, tendrán que adaptarse nuevamente o dar paso a otras que lleguen a reemplazarnos.

Bergoeing, J. P. (2012). TECTÓNICA DE PLACAS Y VULCANISMO EN EL ÁREA DE DEL GRAN RIFT. Mercator-Revista de Geografia da UFC, 11(26), 183-216.
Tarbuck, E. J., & .Lutgens, F. K. (2005). Ciencias de la Tierra. Universitario, 32.
Imagen 01 tomada de monitorexpresso.com/agricultores-huyen-sus-casas-grieta-en-valle-del-rift-en-africa/

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